Doce: El Lecho Nupcial (Segunda parte)

CIERTOS ANTICUADOS PREJUICIOS volvieron aprensivo a Zurano a la hora de hacer el amor en el lecho matrimonial de unos suegros que no sabían que lo eran, pero su joven amante no tardó en convencerle y así, durante un par de horas, disfrutó el detective de unas caricias y unos besos que, a ratos, le supieron demasiado a indemnización.
Cuando despertó Zurano, ya hacía tiempo que había oscurecido. Javi seguía abrazado a él obligándole a permanecer en una posición protectora pero no del todo cómoda. Calculó el detective las posibilidades que tenían de levantarse al servicio sin despertarle y, como las encontró reducidas, se esforzó en demostrarse que su vejiga no había desaprovechado el entrenamiento durante las largas vigilancias a las que estaba obligado por su oficio.

Once: El lecho nupcial (primera parte)


El Volkswagen Polo rojo de Javi paró frente a él veinte minutos después, cuando empezaron a caer los primeros goterones de tormenta Abrió el chico la ventanilla del conductor y le invitó a subir al coche. Lo hizo el detective y recibió como recompensa un beso más breve que otras veces. Dedujo Zurano que pasaba algo, impresión que quedó confirmada por el obstinado silencio del muchacho mientras callejeaba buscando aparcamiento. No peguntó el detective sin embargo, y dejó que la radio siguiese emitiendo un ruido electrónico apenas soportable que el chico insistía en confundir con la música.

Diez: Políticas educativas domésticas

Futbolista




AÚN SE VEÍAN ALGUNAS GRÚAS , pero estaba claro que el barrio estaba terminado. Los antiguos trigales mesetarios habían sido sustituidos por una sucesión de manzanas de edificios que albergaban una piscina comunitaria. Fortalezas de apariencia doméstica en con un corazón de agua latiendo en su interior.
Junto con el derecho a sentirse ricos los vecinos habían adquirido el dudoso privilegio de sentirse inseguros. Cada fortaleza contaba con su correspondiente garita en la que un guardia uniformado velaba porque todo el que accediese al interior estuviera al tanto del santo y seña.